Prueba de antígenos


Nos toca prueba de antígenos otra vez. Desayunamos como si fuéramos a ir a la guerra y nos vamos al punto Covid. No es ni un hospital ni es nada, es una carretera cortada con un par de casetas ahí plantadas. No tenemos ni que bajar del coche, nos hacen la prueba estando ahí sentadas. Teníamos muchos nervios, porque aunque en todo momento hemos dicho que no teníamos ningún síntoma...algo de diarrea si he tenido, a Lucia le dolía la cabeza y Noelia tenía tos, aunque ella dice que es de fumar.

Pese a nuestros pequeños malestares, tras esperar un rato en el coche se acercó una de las trabajadoras y nos informó de que somos negativas, así que dando palmas nos volvimos a casa. Por la tarde seguimos coloreando nuestro eterno juego de mayores de edad, a la par que tomamos nuestro primer té moruno en casa.



DIGMUN

El martes comencé el día en los talleres con los niños del primer turno, Natalia había fijado a cada uno de los alumnos una mujer que hubiera hecho historia en la humanidad y los alumnos debían buscar información sobre ella y exponerlo en clase. Todos escuchamos atentamente mientras ellos leían sus trabajos, conocimos Virginia Woolf, Marie Curie, Clara Campoamor o Frida Kahlo mientras que ellos visualizaban la película “El pan de la guerra” que muestra una historia no muy alejada de nuestra realidad y fomenta la lucha por la igualdad de derechos, Natalia y yo corregíamos las fichas de los alumnos para posteriormente analizar los fallos junto a ellos.

Me gusta mostrarles sus fallos individualmente porque aprovecho dicha situación, para reforzar su autoestima, recordándoles aquello que han hecho correcto, además de potenciar su capacidad de resolución.

Creo que ellos agradecen esa pequeña atención individualizada.

A mitad de mañana los niños del primer turno se marchaban mientras que los del segundo iban dejando sus mochilas en las sillas. Isa afinaba las cuerdas de la guitarra, mientras que los niños aprovechaban los últimos minutos de juego en el patio.

A la vez que Isa organizaba a los pequeños, en un semicírculo yo intentaba conectar el dichoso proyector, que finalmente deje a un lado con mucha frustración. Nos colocamos cada uno en una silla y cantamos mientras mi móvil grababa la escena. Un video precioso lleno de emociones y sobretodo con mucho trabajo realizado anteriormente.

Cuando terminamos la canción, decidimos ver la película programada para ver en el “dichoso proyector” y que finalmente terminamos viendo en la pequeña pantalla del ordenador. Los niños volvieron a reorganizar la clase y como si de un cine se tratara colocaron sus doce sillas para poder visualizar “Brave (Indomable)”. Creo que desde que comencé las practicas, jamás los había visto tan callados y con tanta atención enfocada en algo.

Una vez vista la película, y cada uno en su sitio, comenzamos a hacer una ronda de preguntas para comprobar si la habían entendido.

Las preguntas trataban temas transversales relacionados con la igualdad, todos entendieron la película, sin embargo, me sorprendió como unos niños tan pequeños podían tener tantos prejuicios y no una mente más abierta. También hablamos sobre el respeto de las tradiciones y de cómo algunos cumplían esas tradiciones sin entenderlas.

Me entristece ver una generación en pleno crecimiento personal limitándose a no continuar conociendo

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